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11 jun. 2010

LISBOA y ALREDEDORES . Semana Santa 2010 . (2)

Sábado 3 de Abril.

  Un reparador descanso y a seguir conociendo Lisboa. Pero el tema del pié me preocupaba porque fue lo único que me molestó incluso durmiendo por la noche. Un apaño de emergencia ideado por Flor, una vez más la imaginación al poder, me evitó seguir sufriendo. Con papel de la cocina, porque no teníamos nada mas apropiado, me fabricó una especie de almohadilla con un agujero en el centro para amortiguar el peso sobre el talón, cosa que funcionó muy aceptablemente y así salimos otra vez.



 El día había amanecido soleado pero según nos acercamos de nuevo hacia la Plaza del Comercio en el tranvía, se empezó a nublar y cuando íbamos por la calle principal del barrio de “La Baixa” comenzó a llover pillándonos sin paraguas ni chubasqueros.
 En la auto se quedaron tan agustito ellos. Nos refugiamos por los portales y uno de ellos resultó ser una pastelería con unos productos muy apetecibles. Decidimos probar algo para quitarnos el gusanillo de media mañana y pudimos probar por primera vez las famosas Queijadas. Buenísimas pero también lo eran o más, otros pasteles de los que no tenemos el nombre. También aprovechando el incordio de la lluvia entramos a comprar en una farmacia algo mas profesional para remediar el problema del pié que si bien hoy no me molestaba tanto, necesitaba impedir que fuese a más. Amainó la lluvia y visitamos el elevador de Santa Justa, que no hay que perderse, porque uno al contemplarlo piensa en que motivos tuvieron cuando se decidió colocar allí esa bella construcción aparentemente sin ninguna función práctica, quizás por el gusto de ésta gente y en aquella época por las cosas bellas en sí, sin mas; digno de conocerlo. Continuamos por la Plaza de D. Pedro V y la Plaza de Figueira donde en una de ellas nos topamos con la estación “del Rossio” con su peculiares puertas haciendo herradura y que era la que buscábamos el primer día cuando llegamos confundidos con la de Santa Apolonia. Lisboa toda mojada adquirió un aspecto bien diferente. El sempiterno adoquinado entre las fachadas señoriales con su aspecto típico entre viejo y abandonado recordaba a una ciudad aburguesada pero venida a menos. Los tranvías con su entramado de tendidos eléctricos contribuye a sentir que estás en una ciudad europea cuarenta años atrás. Teníamos el capricho de montar en los tranvías de las colinas, los antiguos, pero resulta que son 18 € por persona y aunque se hace un recorrido muy amplio, nos pareció francamente caro.




  Estábamos indecisos; se había hecho tarde y aunque no teníamos hambre gracias a los pastelitos, si nos adentrábamos más por la ciudad llegaría un momento que nos veríamos obligados a comer en algún sitio pero aquí los horarios de las comidas son mucho mas tempranos que en España, total que habiendo visto ampliamente el barrio de Alfama, la tarde lluviosa que se había quedado, mi inutilidad manifiesta para seguir deambulando, decidimos regresar a la auto y descansar allí el resto de la tarde. Comimos frugalmente, descansamos tumbados viendo la tele en portugués, y me curé a conciencia el callo con Betadine, notando un alivio y una mejoría inmediata. Flor se puso a pintar dentro de la Ac, dando rienda suelta a las impresiones visuales recibidas en estos dos días. Las famosas puestas de Sol en Portugal se hicieron presentes en la desembocadura del Tajo donde nos encontrábamos mezclando los brillos sobre el agua con los colores del atardecer . Un regalito único sentados relajadamente en la cabina de tu Ac.


MAPA GENERAL DE PERNOCTAS ABAJO DEL TODO


  Tenía interés en comprobar las coordenadas del parking y cotejarlas con la información que traíamos de Madrid para ver si se trataba de un error nuestro o que la información que recogimos por Internet estaba mal. Y efectivamente eran erróneas. Por si a alguien le puede servir y evitar llegar a un precioso barrio residencial a mas de veinte kilómetros del parking donde nos encontramos quizás a la puerta de la casa del primo portugués del internauta que seguramente fueron las  que  introdujo en lugar de las coordenadas del aparcamiento. Las correctas son 38.41.32.39N, 009.12.45.79W.


  Nos quedaban dos días efectivos de visita mas otro para la vuelta y decidimos que merecía la pena conocer otros lugares a parte de Lisboa que como primer contacto nos había resultado muy gratificante. Decidimos que al día siguiente iríamos a conocer Sintra. Al margen del relato de nuestras peripecias quiero comentar un detalle que no quiero dejar pasar, no por trascendente, sino por significativo, o a lo mejor sí es trascendente. Me gustaría titularlo de alguna manera, pero no se me ocurre cual sería la idónea. Estábamos aparcados unas veinte autocaravanas y campers y en ésta noche solo tres éramos españoles, el silencio dominaba el lugar hasta que aparecieron los propietarios de las otras dos autocaravanas nacionales, parecían ser dos familias amigas que viajaban juntas y que obviamente venían de la ciudad después de, seguramente, una agradable visita a Lisboa. No me cabe la menor duda de que se trataba de gente decente, limpia, correcta y posiblemente agradables y simpáticos, pero ¡ jodér ¡ por qué tienen que ir dando voces y gritos por todas partes, sea la hora que sea, estarían muy contentos y felices, sin duda, pero seguimos siendo incapaces de darnos cuenta que sencillamente molestamos. Los españoles seguimos molestando y dando la nota allá por donde vamos, y lo peor de todo es que no nos damos cuenta. Somos incapaces de poner los límites de nuestras acciones cerca del resto pero sin molestar. Eso es saber convivir. Asignaturas pendientes de la educación básica de nuestra querida patria. En el mejor de los casos, sencillamente, seguimos molestando.

 Domingo 4 de Abril.

  Nos levantamos tempranito y amaneció con un día luminoso. Desde el aparcamiento en “La Doca del Buen Suceso” el espectáculo con el puente 25 de Abril iluminado a contraluz es muy gratificante para el paseo matutino con Rufo después de un buen desayuno. Esta vez sí que podemos configurar el GPS con el destino por su nombre, aunque sin calle y además evitando los peajes. Sintra está cerca y se cruzan todas las zonas más “chic” de los alrededores de Lisboa, pero no quisimos pasar ni por Estoril ni por Cascáis que aunque no los conocemos, intuimos que simplemente son algo así como Marbella o Benidorm. Queríamos aprovechar mejor el poco tiempo del que disponíamos. Menos mal que fuimos temprano, porque sin ninguna referencia para aparcar y todo en plan de auténticos descubridores el lugar no es el mas idónea para moverse con más de siete metros de vehículo a la descubierta. Ya digo que íbamos sin saber donde encontraríamos un sitio para dejar la Ac pero además tampoco llevábamos ni un plano de Sintra.


  No sabíamos como era la ciudad y conforme íbamos adentrándonos todo se congestionó de repente. Estrechísimo, muchas curvas y bastante circulación pero por lo reducido que es todo. Como se aprende con los kilómetros. Ves un autobús, pues tu también cabes, ves la indicación de “al centro urbano” pues por el otro sitio. Hay que evitar el tránsito por los centros históricos. Tuvimos mucha suerte este día porque luego nos dimos cuenta que prácticamente solo se puede circular con una Ac medianamente grande por donde fuimos. Nos paramos en una avenida donde iban aparcando uno detrás de otro y donde ya habíamos visto otra Ac aparcada, pero al bajarnos me di cuenta que sobresalía en exceso a lo ancho y si se cruzaban dos autobuses alguna chapa de alguien quedaría rozada. Nos fuimos de allí y localicé un poco mas adelante una calle junto a la estación en donde no había casi nadie. Era de una sola dirección por lo que tuve que entrar por la siguiente y girar a nuestra izquierda.       ¡ Tóma aventura ¡ una calle con un ángulo de noventa grados por donde no cabía. Menos mal que no había nadie aparcado en la curva porque tuve que subirme por la acera para hacer todo el giro. Sin embargo resultó un sitio ideal. Calle lo suficientemente amplia y casi nadie aparcado. Como referencia diré que está paralela a la estación del tren pero por la parte de atrás donde no hay casi nada de tránsito. Y además el aparcamiento no es de pago. 38º47’956’’N, 9º23’107’’W.

MAPA GENERAL DE PERNOCTAS ABAJO DEL TODO
 Ya instalados y con todo asegurado nos disponemos a conocer éste lugar que ya nos causó una buena impresión nada mas asomarnos por aquí. Subimos por donde habíamos entrado y empezamos a disfrutar enseguida de éste lugar precioso. Las guías turísticas la denominan la Suiza del sur. Una ciudad envuelta en un bosque todo de hoja caduca, destacando siempre sus características construcciones tan únicas como bonitas. Ya no solo las más conocidas sino que por todos los sitios te encuentras con rincones agradables, como el edificio de lo que parecía ser el Ayuntamiento, cerca de la estación. La subida hacia el centro histórico se hace por la avenida donde habíamos intentado aparcar y que ya estaba absolutamente llena.


  Hace una gran curva dejando en el centro una hondonada en donde se encuentra un museo dedicado a un escultor local Anjos Texeira que debió ser muy reconocido porque sus esculturas se encontraban por toda la avenida. Nos sorprendió gratamente comprobar que a pesar de que se exhibían en la acera, se encontraban en perfecto estado, sin una sola pintada, ni roces ni señales de vandalismo. Allí abajo, a lo lejos, divisamos un enorme aparcamiento en donde se encontraban varias autocaravanas y que se llamaba como el escultor. El entorno era precioso a pesar de que a esa hora ya estaba todo abarrotado de turistas. Era curioso observar a los pintores callejeros trabajando en la acera pero todos pintando el mismo tema clónico, el tranvía amarillo de Lisboa, con razón ni levantaban la cabeza, se lo saben de memoria por lo que da igual donde lo pinten, no necesitan observar los alrededores. Llegamos hasta el centro histórico y buscamos la oficina de turismo para recabar la mayor información posible. Estaba cerrada por obras, pero allí mismo en la calle nos atiborraron con panfletos sobre las visitas que se podían hacer a los lugares de mas interés. Parece ser que lo mas significativo de Sintra estaba en los alrededores y eran excursiones en autobús.


  Allí mismo sin movernos nos percatamos que había unas enormes colas en donde los panfletos indicaban que eran las paradas de los autobuses y según los horarios marcados no faltaba mucho para que pasase uno de ellos. Todo muy deprisa nos decidimos por intentar visitar los tres que se ofrecían, por este orden, “El Castelo dos mouros”, “Palacio da Pena” y “Palacio de Monserrate”, También había otro sitio “El Convento dos Capuchos”, pero este mas alejado. Todos estos sitios se encuentran en los alrededores de Sintra inmersos en lo que es un parque Natural protegido. Bueno pues a esperar, sin tener mucha convicción en como resultaría todo y sin saber bien los precios, pero allí mismo tuvimos la oportunidad de irnos informando porque la inmensa mayoría de gente eran españoles, y empezaron los comentarios. Vaya desastre, ya han pasado varios autobuses y no han parado, van llenos. Los horarios nunca se cumplen, no sabemos cuando pasará el siguiente. Tampoco tenía nadie claro como se hacían las visitas, si llegaban a los palacios y se esperaban a que los visitásemos para luego seguir al siguiente. Así transcurrió un buen rato cuando oímos comentar a una familia también española que sería buena idea comer primero antes de hacer la excursión porque lógicamente ésta durará casi toda la tarde y no vamos a estar en ayunas. Allí mismo había un Restaurante, “Xentra”,que por 7,50 € ofrecía un menú con la bebida el postre y el café incluidos. Nos pareció una buena idea y para allá que fuimos. Resultó muy bien la cosa. El menú muy decente y completo para ése precio.


  Además nada más salir, el autobús que llegaba. Hasta los topes de gente, le preguntamos al conductor como iba a ser la visita y nos dijo que paraba un rato en el castillo de Los Moros, que no se podía visitar porque estaba cerrado y luego continuaba hasta el castillo Da Pena. 4,50 € ida y vuelta por persona. Arriba que fuimos. Menos mal que no se nos ocurrió subir con la autocaravana. Ni siquiera andando, que muchos lo hacen. La carretera es estrechísima hasta el punto que en dos ocasiones el autobús para girar tenía que hacer maniobra reculando hacia atrás, y haciendo sonar el claxon casi en todas las curvas y cuando nos cruzábamos con algún turismo, éstos tenían que ceder el paso parándose sin remedio. El paisaje es fantástico, son bosques con árboles enormes y la vegetación muy tupida y de vez en cuando asoman villas señoriales casi colgadas en medio de la foresta. Una preciosidad que merece mucho la pena. Al llegar a la primera parada nos encontramos con que hay un aluvión de gente que subía al bus y éste no se paraba mas que lo imprescindible para recoger a los que cabían. Primera incongruencia que no cuadraba con lo que nos dijo el conductor, que aunque fue en portugués, le entendimos perfectamente. Sobre la marcha y oyendo los comentarios de los que habían subido y que también eran españoles, decidimos como ellos, que sería mejor visitar primero el de arriba y luego bajar caminando hasta este primero para hacer posteriormente todo el regreso desde aquí. Organización e improvisación latina sobre la marcha. Llegamos arriba y nos encontramos que hay dos entradas, solo al castillo o al castillo y al parque. Decidimos visitarlo todo, 24 € , y fue un error, porque el castillo te ocupa casi todo el tiempo, además el parque es enorme y con lo cansado que terminas y además ya tarde, no tienes muchas ganas ni tiempo para recorrerlo.


  Al cruzar la gran muralla de la entrada nos encontramos con otra sorpresa. El castillo está a doce o quince minutos andando según el cobrador pero en una cuesta terrible a través del bosque que te puede llevar un buen rato amén de la paliza que supone, pero los portugueses nos tienen preparada allí mismo la solución, por 2 euritos mas por cabeza te suben hasta arriba en un pequeño autobús decorado como si de un trenecillo se tratase. Pues venga, arriba. ¿ Donde han construido el castillo estos reyes ¿ Menos mal que al final todas estas peripecias merecen la pena. Sorprendente es lo primero que me viene a la mente cuando por fin nos encontramos frente a la entrada. Diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora. Está catalogado como la máxima expresión del Romanticismo Portugués del siglo XIX y enseguida salta a la vista, a pesar de que las fachadas parecen pedir a gritos una restauración por sus desconchones y la decoloración de su pintura por el paso del tiempo, en esta “casita de campo” lo primero que llama la atención es la combinación de colores que resulta sorprendente, amarillo rojo y azul. No me imagino la fachada del Alcázar de Segovia pintado así, pero el caso es que resulta atractivo.


  Construida para gozo, uso y disfrute exclusivo de su señor, que parece haber pretendido causar la envidia de su entorno social más inmediato. Los adornos en columnas, dinteles, ventanas creo que también de estilo manuelino, todo haciendo verdaderos encajes de bolillos tejidos de piedra, los coloridos azulejos característicos y las decoraciones se esparcen por doquier como realizados a golpe de verdadero capricho buscando la originalidad en todo momento; nos encantó el pórtico de la entrada  con un enorme y expresivo Neptuno rodeado de motivos submarinos que resultaba espectacular. Otra característica que continuamos observando en nuestra primera visita a Portugal es que las construcciones son de medidas muy armoniosas y contenidas, casi coquetas.


  La visita al interior del castillo se hace muy interesante con multitud de muebles exóticos por todas partes y pequeños objetos de uso cotidiano que los portugueses traían de sus correrías y conquistas por todo el mundo. También eran muy ibéricos en eso de la expansión, conquistas y colonizaciones, igual que  nuestros monarcas de la misma época, dos países que entonces eran las potencias políticas del momento, y mira donde nos han dejado siglos de gobiernos ineficaces, ineptos, corruptos, aprovechados, inútiles.... seguro que aquí encajarían mas adjetivos que ahora no soy capaz de plasmar. Muy  cuidada  la ambientación  de las salas en donde queda perfectamente reflejada la forma de vida de aquellos reyes y reinas. Hasta las mesas estaban preparadas con todo el servicio completo, diriase que iban a cenar de un momento a otro. Una inmensa cocina llena de los calderos de cobre completamente relucientes como si fuesen a ser utilizados de forma inmediata por vasallos y servidores, incluidas especias, las bebidas e incluso el pan. Tanto detalle ayuda  a situarse fácilmente y  hacerse una idea de como era el estilo de vida cotidiana en la época y de los gustos y caprichos de los habitantes del castillo.


  Como colofón de ésta visita son los paisajes que se divisan desde las terrazas y torreones con el mar al fondo. Cuando salíamos, efectivamente, ya no nos quedaban ganas de seguir visitando los jardines, preferimos seguir siendo los viajeros sin prisas y huir de los agobios del turismo compulsivo. Por hoy ya teníamos bastante. Regresamos en el mismo autobús hasta la estación, junto a la auto, y aprovechamos para descansar un ratito. Repuestos ya del cansancio acumulado decidimos aprovechar el resto de la tarde en pasear por el centro histórico. Como en todo Portugal, caída la tarde, es cuando se recorren las calles con tranquilidad y sin aglomeraciones. Nos llamó la atención una enorme fila de gente a la puerta de un establecimiento que resultó ser una pastelería típica y muy afamada. “Piriquita”. Evitamos hacer colas siempre que podemos, pero la tentación del interior era muy fuerte. Seguimos por las retorcidas y empinadas calles típicas de Sintra descubriendo conocidas fuentes de azulejos como la de La Pipa, culminada por un barrilete de cerámica, la taberna donde Lord Byron acostumbraba frecuentar con su correspondiente aglomeración de carteles recordando éste detalle. Villas señoriales inmersas en el frondoso bosque que rodea Sintra. De vuelta pasamos nuevamente por la famosa pastelería y ahora ya no había casi nadie, lo que nos incitó a caer en la tentación. Entramos a probar sus afamados “Travesseiros” , trenzas a base de almendra, 1,15€ la pieza y también “Pacote Queijada” 4 € el paquete de seis unidades. Todo ello para chuparse los dedos.


  La vuelta hacia la auto fue muy agradable, ya cuesta abajo, tranquilidad absoluta por todas partes, parecía otro lugar en comparación con la mañana. Me fijé nuevamente en el aparcamiento que se ve al fondo donde ahora eran mas autocaravanas las que estaban aparcadas, dudando si no sería conveniente intentar aparcar allí, pero solo pensar en empezar a deambular por aquellas callejuelas estrechas buscando la entrada me hizo desistir. No obstante supongo que ése es el sitio de referencia para pernoctar en Sintra. La próxima vez que pasemos por aquí lo intentaremos. Nos acostamos muy pronto siendo un sitio muy apropiado y tranquilo a excepción del ruido de los trenes que llegan y salen con mucha frecuencia pero solo hasta las doce, a partir de ahí, tranquilidad absoluta.

Lunes 5 de Abril

  Nos levantamos muy temprano, aún de noche y empezamos tranquilamente a desayunar y preparar la salida, cuando me doy cuenta que empieza a llegar gente aparcando en ésta calle para coger el tren, supongo que a trabajar a Lisboa, y nos han empezado a encerrar mas de la cuenta. Para evitar estos desagradables problemas con los aparcamientos, precipitamos la salida y nos encaminamos rápidamente hacia las afueras. Nos detenemos en un amplio aparcamiento que tiene una cafetería y donde van llegando gente aún adormilada a tomarse el cafetito del lunes por la mañana antes de empezar la jornada laboral. Habíamos decidido ir hasta “El Cabo de Roca” y cambiar un poco la visita de alguna ciudad con una dosis de sol viento y mar. Con los ojos somnolientos nos contestan muy amablemente, como siempre, pero en un perfecto portugués y con toda clase de detalles, lo que ocurre es que las indicaciones las tenemos que memorizar y la profusión de cruces y enlaces nos complican la salida hacia el cabo. Al ser muy temprano coincidimos con la salida de la gente que va a trabajar y como en todos los sitios siempre van con prisas, caminando y conduciendo. Al final conseguimos coger la carretera que a través de la llamada sierra de Sintra nos lleva hacia nuestro destino, enlazando varios pueblos, Colares entre otros, en los que ya figuran las señales de tráfico indicando el cabo.


  La carretera es comarcal pero de muy buen firme y aunque hay muchísimas curvas subiendo y bajando se transita muy cómodamente ya que a esas horas no hay casi circulación por esos sitios. El día ha amanecido con un sol espléndido y el trayecto se hace muy agradable. Que gratísima sensación nos produjo la llegada al enorme aparcamiento. Espacios amplísimos, sol magnífico, y el mar, el mar en toda su magnitud. Azul intenso hasta donde alcanza la vista. Que maravilla de sitio. Y además absolutamente solos. Únicamente había dos autos, unos alemanes y unos austriacos, y un furgón de alquiler con unos jóvenes españoles, muy separados entre ellos y que supongo habían pasado la noche allí. El Cabo Da Roca, el lugar geográfico más occidental de toda Europa. 38º 46’ 870’’ N  9º 29’ 803’’ W.


  Estuvimos mas de una hora paseando por el borde de los acantilados, perfectamente acondicionados, a mas de cien metros sobre las olas y dejando que la vista llegase hasta donde pudiera. La brisa constante del mar nos acompañó todo el tiempo para completar la sensación de inmensidad. Ni la llegada de un autobús de japoneses rompió ésa sensación, a pesar de que son muy escandalosos estos nipones. Es curioso como viajan, llevan un ritmo endiablado. Fue abrir las puertas y se desparramaron como una bolsa de canicas rota, sin despegar del rostro sus cámaras disparaban en todas direcciones posibles a una velocidad enfervorizada a la vez que se desplazaban por los alrededores. Disparaban y caminaban a la vez. Creo que no hubo ni uno solo que viese el paisaje a través de sus ojos relajadamente, solo a través de las lentes de sus cámaras supermodernas. A lo mejor tiene algo que ver por qué tienen los ojos así. Llegaron, se esparramaron, nos rodearon, se recogieron y se fueron. No dijeron ni “sayonara”. Qué sociedad más estresante.


  Bueno, pues con nuestras pilas bien recargadas estudiamos tranquilamente el plan del día. Prácticamente solo teníamos el resto de la jornada para ver algún otro sitio, ya que mañana lo dedicaríamos al viaje de vuelta, siempre con tranquilidad, sin prisas. Recordamos que en el trayecto hacia España se encuentra la ciudad de Évora, y que se recomienda visitar siempre que se pueda; teniendo en cuenta que está a medio camino entre donde estamos y la frontera pues allí que nos dirigimos. A pesar de que a quien madruga Dios le ayuda, creímos conveniente circular por autovía para ganar tiempo solo hasta Évora, y mañana hasta la frontera iríamos por carreteras nacionales para conocer mejor como se circula por aquí, además sabido es que se conoce mejor un país fuera de las autovías. Configuramos el GPS para ir por los peajes, esta vez sabiendo que antes de cumplir doce horas teníamos que abandonar la autopista.


  Cruzamos Lisboa sin mayores problemas, recordando de lejos los lugares que ya habíamos visitado, el puente nuevamente congestionado pero como aquí donde dicen a 70 Km/h, se circula a 100 Km/h, el trayecto se iba haciendo rápido. Pasado el desvío a Setúbal, recordamos que íbamos justos con algunas existencias culinarias, cuando divisamos carteles que anunciaban un Continente. Nos lanzamos a la aventura de llegar a éste Supermercado con las indicaciones que salían al paso, haciendo caso omiso de las reiteradas “quejas” de nuestra amiga del GPS cuando nos desviamos de la ruta programada y salimos de la autopista por una vía de servicio intuyendo que debía ser por allí. Todo pura intuición y nos salió bien a excepción de que casi me meto en el aparcamiento subterráneo del Súper. No había aparcamiento al aire libre. Fue un momento delicado y por unos metros evité una situación muy comprometida. No me imagino en medio de una cuesta abajo teniendo que recular por la rampa de acceso con mas vehículos por detrás. Sumando experiencias. La localidad se llama Seixal y aparcamos perfectamente junto a la zona de carga de mercancías. Arrentela el nombre del polígono industrial. Es un buen sitio para reponer viandas porque la entrada y la salida desde la autovía (que aquí aún no es de pago) se hace cómodamente una vez que tienes referencias. 38º 36’ 40’’ N ;  9º 06’ 283 W.     Casi todo lo que compramos estaba  algo mas caro que en España y lo que me costó mucho encontrar fue el café molido. Todo lo venden en grano para moler.


  El GPS nos ayudó a salir con facilidad y continuamos a buen ritmo y tranquilamente hasta que nos fue entrando hambre. Paramos en la primera área de descanso que encontramos y también había zona para autocaravanas y caravanas con posibilidad de cargar y vaciar. Igual que en nuestra red viaria. Siempre con tranquilidad continuamos marcha hasta la salida hacia Évora que está a pocos kilómetros de la autopista. Un detalle a tener en cuenta. Las gasolineras están bastante alejadas, me las encontré siempre a más de treinta kilómetros unas de otras, por  lo que no se puede dejar ajustado el depósito. Sucede lo mismo en las carreteras nacionales.

El último viaje en que nos acompañó nuestro amigo incondicional "RUFO". A los pocos meses y después de 18 años de regalarnos su  cariño,  emprendió su último recorrido hacia "el país de nunca jamás".  

  Tampoco teníamos ninguna información sobre Évora y la entrada la hicimos con todas las precauciones oportunas, sin embargo resultó fácil ir acercándonos hacia el centro porque todas eran avenidas grandes y despejadas; enseguida localizamos un quiosco de información turística en la Avenida Túlio Espanca. Paramos pero estaba cerrado. Menos mal que tuvieron el detalle de tener pegado al cristal un díptico de la ciudad con un pequeño plano general, lo que me sirvió muy bien para hacerme una composición del lugar y fijarme en unos aparcamientos amplios que figuraban hasta con la capacidad que tienen y que parecía un lugar posible de pernocta, además se encontraban junto al recinto amurallado que envuelve todo el centro histórico, parecía el sitio idóneo para una visita rápida antes de que se hiciese de noche. Al mismo tiempo observé el paso de un par de autocaravanas lo que me produjo la grata sensación de estar en el buen camino.

MAPA GENERAL PERNOCTAS ABAJO

  Y efectivamente nos encontramos con un amplísimo espacio abierto junto a las murallas en donde ya había, estacionadas, varias autocaravanas y hasta una gran acumulación de camiones de un circo preparándose para su instalación. GPS: 38º 33’ 987’’ N, 07º 54’ 366’’ W. Lógicamente aparcamos junto a varias Ac esperando que también se quedasen a pasar la noche como así fue. Franceses, Portugueses,  Alemanes.. y nosotros claro. Bien instalados nos preparamos para visitar esta ciudad que desde fuera parecía atractiva e interesante como así fue.


  Otra gratísima sorpresa de nuestros vecinos. Evora, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1986.Capital del Alentejo, región vitivinícola por excelencia. Evora tiene el encanto propio de las ciudades medievales bien conservadas y caminando tranquilamente por sus empedradas calles nos fuimos dando cuenta de lo cierto que es cuando se afirma de la apacibilidad de los portugueses, se respira una tranquilidad constante y no sabemos si es por algún motivo concreto o realmente corresponde con lo que hemos leído en muchas ocasiones respecto a esta peculiaridad de nuestros vecinos. No les gusta hablar en alto, se recogen pronto y deambulan con parsimonia vayan donde vayan. Comenzamos nuestro recorrido, como siempre, buscando otra oficina de información turística pasando por la “Iglesia de Gracia” espectacular fachada renacentista del s. XVI, siempre subiendo llegamos a lo que parecía ser el centro neurálgico de la ciudad, la Plaza de Giraldo, Ayuntamiento, Iglesia y soportales de las casas burguesas acomodadas con un buen ambiente de terrazas en la calle.


  Efectivamente acertamos en pensar que es el lugar clásico donde se ubican las oficinas de turismo. Recopilamos algo de información atendidos por un joven al que creí español por el perfecto castellano con que nos atendió. Era de un pueblito que está a pocos kilómetros de la frontera y conoce nuestro idioma a la perfección desde niño.  Fue quien nos instruyó sobre los horarios en Portugal, a partir de las cinco y media o seis de la tarde todo está cerrado.  Así es que a ver por fuera la ciudad. Seguimos subiendo, ya con un plano en la mano, hacia la Catedral y nos encontramos con unas ruinas romanas de un templo del s.I en la plaza Conde Vila Flor, un conjunto monumental muy espectacular con jardines en una especie de terraza con vistas a toda la ciudad y la Catedral al fondo. Sentados en un jardín bien cuidado y con el sol de media tarde nos sentimos relajados apreciando nuevamente el ambiente de tranquilidad que se respira por todas partes.


  El conjunto es muy apreciable y situado en la parte mas alta de la ciudad te encuentras realmente a gusto. Seguimos caminando por estrechas callejuelas bordeando la Catedral hasta la entrada principal. Conjunto monumental compuesto por la propia Catedral y el museo de Évora. Edificio Románico-Gótico de entre los siglos XIII-XV. Sin posibilidad de visitar nada por encontrarse todo cerrado, solo podíamos apreciar desde fuera tanto el pórtico de entrada a la Catedral como el resto de edificaciones. Así pues nos dedicamos a deambular por sus callejuelas medievales sorprendiéndonos continuamente con pequeñas edificaciones civiles de indudable belleza y gusto rebuscado, típico de la época gótico-manuelina. Gratísima impresión nos causó lo que vimos de Évora y tranquilamente fuimos bajando hasta el aparcamiento para dar por finalizado el día, intenso y provechoso.


  En el parking se habían instalado a nuestro lado otras dos autos francesas dispuestos a pernoctar también como nosotros. Que tranquilidad te produce cuando encuentras sitios donde pasar la noche apaciblemente, con suficiente amplitud y junto a otras autocaravanas, aunque no les conozcas. Es importante comentar sobre los sitios de pernocta por si a otros les puede servir, pero siempre con las salvedades oportunas, porque nuestro caso fue ideal. Una noche absolutamente relajada, sin ruidos, lo que siempre vas buscando, pero cuando volvimos a casa leí en el foro de AcPasion, que allí precisamente y durante esos días de Semana Santa, a un compatriota le robaron las bicicletas cortando los anclajes del porta trasero.


  Parece ser, sin embargo, que se trata de un caso muy excepcional y la tónica general en todo Portugal es de una seguridad relativa, bastante notable; no obstante tenemos que saber que el sentido común hay que utilizarlo siempre, por lo tanto hay que aplicar y no dejar de utilizar todos los sistemas de seguridad de los que dispongamos. Evitar, siempre, la pereza de conectarlos. Como digo, nosotros no hemos tenido ningún problema ni la sensación de inseguridad en ningún momento durante este precioso viaje a Portugal.


Martes 6 de Abril

  Así pues, después de un reparador y agradable descanso nos levantamos temprano, sin prisas como siempre, y dispuestos para el regreso. Aquí preparé el GPS para que nos sacase de Évora en primer lugar y luego llevarnos hasta España sin utilizar autopistas. Esta vez la “chica del aparato” se portó de maravilla y nos sacó de la ciudad (en hora punta) con total claridad pero además dándonos la oportunidad de ver algo más de Évora, como parte del acueducto romano y la casi totalidad de las murallas por fuera. La ciudad no es muy grande y enseguida nos encontramos por la carretera nacional transitando por los paisajes del Alentejo en dirección a Estremoz y luego a Elvas. Las carreteras por donde fuimos no son peores de las que tenemos en España y en multitud de ocasiones observé los mismos problemas. Cruces de poblaciones estrechas con el pavimento muy estropeado, algunas zonas con los bordes descarnados, pero en términos generales bastante mas aceptables de lo que he oído frecuentemente entre nosotros. Eso sí, vuelvo a comentar la enorme distancia que hay entre estaciones de servicio. Ahí si estamos nosotros mejor servidos. Cuidado y no confiarse con la reserva del depósito. La primavera nos ofreció un recorrido muy agradable. Las zonas de explotación vitivinícola esparcidas por suaves colinas hasta donde se perdía la vista, las pequeñas poblaciones con sus peculiares castillos en lo alto nos llamaba constantemente la atención, pensando que sería interesante, preparar otro viaje en plan de recorrido interior por todos estos pueblos, como por ejemplo “Castelo do Evora Monte”. Estremoz, otro lugar a visitar, éste recomendado por las guías, y Elvas que cruzamos por las afueras y enseguida nos incorporamos a la autovía, ya sin peaje y muy cerca de la frontera, la que cruzamos sobre las once de la mañana.

ENLACE A NUESTRO SIGUIENTE VIAJE A PORTUGAL EN 2012


Ver LISBOA y ALREDEDORES. Semana Santa 2010 en un mapa más grande


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5 comentarios:

Unknown dijo...

Nos preparamos para ir a Portugal las 2 últimas semanas de este mes de Abril, y he de deciros que me ha sido de mucha ayuda vuestro viaje, sobre todo el lugar elegido para pernoctar en Lisboa.Tomamos buena nota!!
Paco y Mila

elviajerosinprisa dijo...

Hola Paco y Mila. No sabéis cuanto nos alegramos de que os puedan servir
los relatos que con tanto entusiasmo hacemos en el blog. Así, sentimos que de alguna manera devolvemos el favor de las aportaciones que otros autocaravanistas hacen también de sus viajes y que tanto nos han servido a nosotros. Que tengáis un feliz viaje, por lo menos tanto como lo fue para nosotros.
Flor y Esteban

Bianca Pascuchelli dijo...

Qué lindo viaje que hicieron! Definitivamente viajar sigue siendo la actividad preferida del ser humano y lo seguirá por mucho tiempo. Dicen que la plata mejor invertida es la que se gasta en turismo. Es porque son las cosas no tangibles que te quedan en la retina y en la memoria para siempre. En cambio, un bien de lujo como un televisor, puede durar varios años, pero no para siempre, y nunca dará la satisfacción que da viajar con alguien, experimentar cosas nuevas y aprender otras culturas. Hace poco dejé de trabajar y si bien no estaba segura de mi situación economica por venir, decidi alquilar un apartamento Buenos Aires e irme por dos semanas a conocer Argentina. No me arrepiento ni un poquito, allá dirían "quién te quita lo bailado?". Una frase popular que también está en una canción conocida por los argentinos que tiene mucha razón!

elviajerosinprisa dijo...

Hola Bianca.
Gracias por leer nuestro blog y gracias por tus comentarios. Participamos plenamente de tu opinión sobre viajar. ¡Que pena que no podamos saltar hasta Buenos Aires, un destino muy añorado por nuestra afición al tango, pero ahora resulta prácticamente imposible ya que la generación de políticos en nuestro país de estos últimos treinta años se han empeñado en que tenemos que "salvarles" de sus tropelías, nosotros, que no hemos atropellado a nadie....en fin amiga, gracias y un cordial saludo.

Anónimo dijo...

¡Gracias por esta información escrita con tanto cariño!Me servirá de ayuda próximamente.Un abrazo.

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