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5 dic. 2010

NORMANDÍA Y LA BRETAÑA (4) BENOUVILLE, PUENTE PEGASUS



  Salimos de Honfleur sin destino prefijado circulando por la carretera mas cercana a la costa en dirección a dos localidades que se encuentran en ambos márgenes de la desembocadura del río Touques. Deauville y Blonville-Sur-Mer. Carretera muy estrecha y revirada y que nos fue dando una idea de lo que nos encontraríamos en adelante. Una zona turística, residencial, muy bonita pero sin ningún otro interés. Además después de localizar el área de descanso resultó ser pequeñísima y completamente llena, así que, “carretera y manta”.


  Continuamos por la costa en dirección a Caen, pero sin intención de entrar en la ciudad, ya que habíamos oído comentar que no ofrece especial interés al estar completamente reconstruida después de la devastación que sufrió en la guerra. Así pues, nuestra intención era visitar el puente “Pegasus”, uno de los primeros capítulos interesantes del desembarco. Por la margen derecha del río Orne buscamos la referencia de un área cerca de Ranville pero después de llegar casi hasta el mar, nos encontramos con un paso elevado que cruza hasta la otra orilla, pero expresamente prohibido a las autocaravanas. Paramos y me bajé a comprobar si había alguna otra posibilidad de cruzar el río para no tener que dar toda la vuelta hasta el otro margen porque a lo lejos vi circular varias autocaravanas. Pero resultó que efectivamente el puente tenía una estrechez acusada además para acceder a él se hacía por una curva de noventa grados por donde malamente podía girar un turismo. Media vuelta y cuando giramos para coger la margen izquierda vemos el famoso puente “Pegasus”, lo cruzamos, aunque lo visitaríamos al día siguiente, nuevamente pasamos por Ranville hasta el final de la desembocadura.


  Siguiendo las indicaciones del Gps que nos condujo hasta Ouistreham, localidad desde donde salen varios ferrys hasta Gran Bretaña, motivo por el que vimos gran cantidad de vehículos con el volante a la derecha, aglomerados con sus enormes caravanas de dos ejes y que ocasionaban unos bonitos atascos a la entrada del pueblo. Curiosos estos británicos. Europeos diferentes, sin duda. Se les ve mucho por las cercanías de localidades costeras donde hay ferrys que cruzan el canal. En el paraíso de las autocaravanas, ellos siguen con sus “roulots victorianas”, con sus ventanas de cristal y visillos “rococó”, los frontales partidos en dos como la proa de una embarcación, sus dos ejes, la puerta por el otro lado......nada, ellos a lo suyo. Y los que viajan con material moderno es a base de enormes vehículos pero además van en grupos de tres o cuatro, formando verdaderas caravanas de británicos que quizás porque sus islas no son muy grandes, tienen que salir periódicamente por el continente porque a lo mejor es que no caben y se tienen que ir turnando en las vacaciones. je, je.


  Cuando por fin cruzamos el pueblo, llegamos fácilmente a una bonita área, tranquila y con suficiente espacio para todos.  N 49º 17.248’- W 0º 15.005’. 8 € a pagar exclusivamente con tarjeta de micro chip y servicios aparte. Area que se encuentra entre las dunas de las playas en donde Spielberg rodó las escenas del desembarco de su famosa película “Salvar al soldado Ryan”.

  Mira por donde aparcamos junto a una autocaravana británica. Era una pareja de edad...avanzada y como siempre, diferentes. Llevaban una capuchina minúscula y se les veía con un trasiego constante, entrando y saliendo, colocando y descolocando cosas. Para entrar y salir sacaban cajas y rollos de cables que tenían que acoplar constantemente para poderse mover. Bueno, pensé que así es como se entretienen. Nos recordaron mucho a otra pareja que vimos en el área de La Alberca, en Salamanca. Exactamente igual, una capuchina muy antigua y pequeña, y durante los dos días que estuvimos allí, se lo pasaron colocando cosas para entrar y salir, pero en ningún momento salieron del área. Curioso estos británicos y su concepto de viajar.

  Salimos a pasear y fue una de las pocas ocasiones en donde echamos de menos no llevar bicicletas. Es un complemento ideal en determinados lugares como éste, donde el área está algo alejada del pueblo pero perfectamente comunicada por carriles-bici .

 Ya de noche y después de cenar nos sorprendió un sonido potente y que poco a poco se iba acrecentando, hasta el punto de hacernos salir al exterior para ver de que se trataba. Que enorme espectáculo se nos presentó cuando por encima de los setos que delimitan el área y en medio de la oscuridad, aparece poco a poco un par de enormes chimeneas que resultaron ser del ferry que atracaba en el muelle junto al área y que con la enorme cantidad de luces que portaba parecía una escena sacada de “encuentros en la tercera fase”. Y que espectáculo se montó. En menos de una hora, cientos y cientos de vehículos entre turismos, camiones, caravanas, autocaravanas, motos, bicicletas y peatones, salieron de sus entrañas perfectamente alineados, para al mismo tiempo, otros tantos ir entrando por otro lado. Fue un autentico espectáculo. Me llamó la atención que a todos los vehículos con matrícula británica les paraban los gendarmes franceses para comprobar algún tipo de documentación antes de dejarles salir del muelle. ¿ No son de la Unión Europea ?.


LUNES 16 DE AGOSTO

 Temprano salimos en dirección al puente “Pegasus” en Benouville.  No teníamos coordenadas ni otras referencias pero no hay pérdida. Volvimos por donde habíamos entrado el día anterior, circulando por toda clase de zonas residenciales, amplias, tranquilas. Perfectamente señalizado enseguida llegamos a éste primer destino histórico. Dos amplios aparcamientos aunque nos detuvimos en una calle junto a otra autocaravana francesa, N 49º 14.564’ – W 0º 16.341’.  

  Uno de los primeros episodios del desembarco de Normandía en 1944. En la noche del 5 al 6 de Junio paracaidistas británicos de la brigada “Pegasus” aterrizaron con tres planeadores en las inmediaciones del puente con intención de apoderarse de él para facilitar el avance de los aliados que vendrían desde las playas de Utha , Omaha y Arromanches  en dirección a Caen.  A un lado y a otro del puente que salva el canal de Caén se entabló una desigual batalla entre los pocos paracaidistas británicos y la guarnición alemana que duró mas tiempo del previsto hasta que llegaron las fuerzas americanas uno o dos días después. Aún así consiguieron recuperar este importante punto estratégico para el avance aliado. El pequeño café Gondreé, permanece intacto regentándolo familiares directos de los dueños que ofrecieron café a los primeros soldados que lucharon en Francia para librarla de la ocupación alemana después de cuatro años. El edificio es considerado como la primera vivienda francesa liberada. Lógicamente su interior es un autentico museo, pequeño y profusamente decorado con toda clase de recuerdos. Especialmente emotivas son las fotos de los auténticos protagonistas supervivientes que se hicieron pocos años después de la guerra en visitas de cortesía con los dueños y los habitantes del lugar.  


  En todos los lugares relacionados con el “D-day” han proliferado los Memoriales en donde se recopila material original de aquella guerra, así como grabaciones, maquetas y filmaciones de los hechos mas significativos, ofreciendo una perspectiva histórica muy amplia e interesante. También es verdad que el “merchandaising” adjunto a todo este tema llega a ser en ocasiones apabullante. Te puedes comprar réplicas de prácticamente cualquier tipo de equipamiento militar de la época, tanto del bando alemán como de los aliados. 


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