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29 ene. 2011

NORMANDÍA Y LA BRETAÑA (14) SAINT MALO



SABADO 21 DE AGOSTO 2010

  Con un buen descanso y un mejor desayuno nos ponemos en marcha temprano camino de nuestro siguiente destino, que decidimos la noche anterior mientras organizábamos las cientos de fotos que hicimos en el Mont Sant Michel.


  Vamos de Norte a Sur por lo que ya salimos de Normandía y entramos en La Bretaña francesa. Y el primer sitio interesante es St. Malo.


  Cuna de corsarios y piratas hace siglos y ahora otro destino turístico de la costa francesa. Entrando en Saint Malo paro a recargar gasoil en una estación Elf a 1,019 €/L. Bastante decente. Gracias una vez más a nuestro inseparable compañero de viaje, el tonto, llegamos cómodamente a un área de AC desde donde salen autobuses gratis hasta las puertas del recinto amurallado de St. Malo. N 48º 38.631’ W 01º 59.524’ en la rue Henri Barbot.



  Un área muy amplia pero sin luz ni servicios. 7,20 € que se pagan en metálico en una garita a la entrada y donde un jovenzuelo no quiso o no supo o no tenía ganas de indicarnos nada de nada. Tuvimos que indagar preguntando por aquí y por allá  sí había un autobús. Lo había y era gratuíto ( hasta las 22:00 h.) y que salía desde unos cien metros mas adelante de la entrada al parking, y de los horarios también tuvimos que enterarnos una vez subidos en el bus . Vimos que junto a la parada se encontraba un borne de carga y vaciado para autocaravanas, 2 € 10 minutos de chorrito de agua. Total, que el chaval no se encontraba en su mejor día o a lo mejor es que era así de nacimiento. Además por la noche nos enteramos que el parking es gratis de 19:00 h. hasta las 09:00 h. Le miré de reojo por ver si tenía la pata de palo... por aquello de los piratas.


  Nos instalamos con suficiente comodidad por lo amplísimo del parking y nos fuimos a visitar el recinto fortificado de la ciudad corsaria. ¡Que bien cuidan a los turistas en Francia!, porque el autobús, gratis como he dicho, nos dejo en la puerta principal de acceso a intramuros de Saint Malo, Porte St. Vincent, en poco menos de quince minutos, dando además servicio a todo el barrio y la estación ferroviaria que hay junto al parking.


  Un pequeño plano de la ciudad, conseguido en la oficina de turismo que existe junto a este acceso, y por primera vez en español, nos facilitó enormemente poder callejear por la ciudad fortificada y quedarnos con una visión lo suficientemente amplia de éste pequeño lugar cargado de tanta historia.


  El primer itinerario aconseja recorrer toda la muralla que bordea completamente la ciudad fortificada, en un cómodo  paseo que se hace por todo lo alto; se consigue de esta manera, no solo obtener una visión muy general de Saint Malo, sino también de toda su bahía y la situación estratégica donde se encuentra el puerto y las fortificaciones que en pequeños islotes rodeando la ciudad, la defendían de sus innumerables enemigos.


  Ciudad de granito reconstruida así después del enorme incendio que en  1661 destruyó por completo la antigua St. Malo construida de madera dejando únicamente en pié las murallas y la Catedral de Saint-Vicent, sin embargo al visitante actual se le hace muy difícil imaginar que al igual que en el siglo XVII, en 1944 quedase también totalmente arrasada, esta vez por los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial  y que piedra a piedra, edificio por edificio, ha sido completamente restaurada y con total fidelidad a como se encontraba con anterioridad al bombardeo.


  Sin embargo con tanto desastre y tantos asedios continuados en su intensa historia, se han perdido las riquezas acumuladas en las  lujosas mansiones que se habían construido los famosos corsarios a lo largo del floreciente negocio  “la patente de corso” que durante los siglos XVIII y XIX tuvieron aquí su punto de partida y refugio.


  En la actualidad todos los vestigios de corsarios y piratas están reducidos a reclamos turísticos de toda índole que acrecientan un ambiente festivo y callejero muy animado y bullicioso. Nosotros en esta ocasión no lo comprobamos ¿ se nos estará contagiando esto del horario europeo? ¿estaremos perdiendo nuestro gusto de siempre por vivir la noche...?  ¡Dios no lo quiera!.


  Estuvimos comiendo “de bocata” sentados en la muralla acompañados de los personajes locales mas bulliciosos. Las gaviotas chillonas que en cuanto te sientas se te acercan sabiendo que algunas miguillas les caerán en el buche.  Formarán parte de alguna grabación de vídeo y fotos que los turistas, inevitablemente, realizan al pasar por donde estamos sentados.



  No pudimos conocer el interior de la catedral de Saint-Vicent porque se estaba realizando una boda y no dejaban entrar, cosa rara en Francia ya que en todas las que hemos visitado se ha entrado libremente aunque se estuviese realizando algún culto además de forma gratuita.Por cierto, la boda que se celebraba en Saint Vicent, era un auténtico “carnaval de disfraces” ¿dónde está la famosíiiiisima moda francesa? ¡Daba pavorrrrr!



   Digo lo de la entrada libre y gratuita porque aquí en nuestra España cañí, la semana pasada nos cobraron 3 € por cabeza al entrar a la Catedral de Úbeda, que dicho sea de paso, tenía un precioso retablo y una entrada de sacristía en esquina muy original, pero nada mas. Las dos únicas capillas existentes estaban cerradas y completamente desnudas, deterioradas y sin ninguna ornamentación, es decir en ruinas.Nos endosaron un folio plastificado  con unas escuetas explicaciones, no sin antes decirnos la señorita portera de la iglesia muy claramente que ESTABA PROHIBIDO HACER FOTOS. Nos sentimos completamente expoliados. 


  Volviendo a nuestro relato de Saint Malo, paseamos largamente por sus estrechas calles palpando algo del ambiente local. Esta ciudad, no se porqué,  nos causó  una cierta sensación de frialdad. No sabría decir, quizá el día nublado o es posible que  el tener tanta piedra y todo del mismo color, tan gris.


 Los pintores en sus puestos al aire libre, añaden una nota de color que junto a otros artistas callejeros, sobre todo músicos, animan el ambiente a la caída de la tarde.


   La Grand Rue, al mediodía, es la mas concurrida




  El Castillo, convertido actualmente en la sede del Ayuntamiento, también alberga la sede del Museo de Historia en la que se han reunido los recuerdos de ilustres hijos de Saint Malo.


  Gracias a sus navegantes y comerciantes que armaron buques para las Indias, China, África y las Américas,
la ciudad alcanzó una gran prosperidad en los siglos XVII y XVIII.


  Regresamos “a casa”  en el Bus  y terminamos el día sentados un rato en el exterior de la AC en la enorme amplitud del área. Cansados, nos acostamos pronto.





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2 comentarios:

tonisx dijo...

su reportaje nos trae recuerdos de nuestro viaje este pasado 2013.
a dia de hoy estamos preparando una nueva escapada , esta vez con ac ............viejecita pero ahí estamos . gracias por tan interesante diario de viaje .
saludos desde tarragona

Angel Lopez dijo...

Total, que el chaval no se encontraba en su mejor día o a lo mejor es que era así de nacimiento.

Creo que esta afirmación sobra para un verdadero blogero, la discapacidad nunca puede resultar peyorativa.
Un saludo

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